junio 10, 2016

Historia

“El Club de Conquistadores es un movimiento mundial,

organizado y dirigido por la Iglesia Adventista del Séptimo

Día. Tiene una larga trayectoria histórica y su identidad está

definida por su filosofía, objetivos y símbolos.

 NECESIDAD Y PRIMERAS EXPERIENCIAS

Hasta el inicio de siglo XX, a la juventud adventista le faltaba un programa de actividades que la agrupara como un todo. El programa de los Misioneros Voluntarios, que fue adoptado por la Asociación General en 1907, atendía solamente las necesidades espirituales misioneras de los jóvenes. Ellos, sin embargo, necesitaban algo mas para su desarrollo. Algunos niños adventistas deseaban unirse a los Scout, que se establecieron en 1910, pero comenzaron a tener problemas con las actividades, ya que iban en contra de las creencias y prácticas adventistas, incluyendo el culto del sábado, ir al cine, bailar, la dieta y las actividades misioneras.

La Sociedad de los MV (Misioneros Voluntarios) que se encargaba de los jóvenes y menores de la iglesia se reunía los sábados y limitaba sus actividades a lo que era apropiado para ese día. Raramente planeaban actividades seculares, excepto para el sábado de noche en la iglesia, o alguna excursión ocasional. En un esfuerzo por satisfacer las otras necesidades de la juventud adventista, algunos miembros de la iglesia comenzaron a organizar clubes y programas experimentales que incluían recreación, además de las actividades religiosas. Algunos ejemplos fueron los Woodland Clan, Scouts Misioneros, los Indios Takoma y los Pals. Todos estos clubes intentaban de alguna forma proporcionar crecimiento físico, mental y espiritual equilibrado.

Pr. Arthur Spalding

EL CLUB DE ARTHUR SPALDING

En 1919 Arthur Spalding, hombre de muchas habilidades y editor de la Watchman Magazine, se aventuró en una actividad similar y comenzó un club llamado Scouts Misioneros, en su hogar en Madison, Tennesse, para sus dos hijos, Ronald y Windfred y algunos de sus amigos, para responder el deseo de los niños que querían unirse a los Scouts. En realidad, la idea se originó con Windfred, que al pasar por un campamento de Scouts un sábado de tarde con su hermano y su padre, pidió que se le permitiese acampar.

Spalding decidió resolver el problema creando un Club que combinaría las aventuras de los Scouts con los principios bíblicos adventistas. Así estudió la organización y los reglamentos de los Scouts e hizo algunas revisiones y formuló las guías que pensaba que se podían adaptar para los jóvenes adventistas. En la primavera siguiente, Spalding, sus hijos y algunos de sus amigos salieron a acampar. Hicieron actividades adicionales a las religiosas que incluían trabajos manuales, trabajos en madera, rastreo de huellas, etc. El Club de Spalding desarrolló los reglamentos e ideales que fueron el fundamento para el Club de Conquistadores moderno. Es evidente que Spalding adoptó ideales de los Scouts, esto se ve en la similitud entre el Voto y la Ley del Conquistadores y La Promesa y la Ley que se encuentra en el Manual de los Scouts. Estos ideales se basan en la honra y en padrones elevados para los menores.

LA ASOCIACIÓN GENERAL COMIENZA A ORGANIZAR LAS CLASES REGULARES

Mientras estos Clubes experimentales hacían sus intentos, Harriet Holt trabajó entre 1920 y 1928 como secretaria de jóvenes y menores de la AG (Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día) e introdujo, en el movimiento de los Misioneros Voluntarios, las clases de Amigo y Compañero. Su sucesor, el Pr. C. Lester Bond asumió la función hasta 1946 introduciendo una clase más, que en ese tiempo fue llamada Camarada Maestro. Las Clases Progresivas, que ahora conocemos como Clases Regulares, ofrecían instrucciones religiosas, estudio de la naturaleza, y la adquisición de nuevas técnicas.

Fue también el Pr. Bond quien creó los primeros manuales e introdujo las primeras especialidades de MV. Él fue el que obtuvo el permiso del líder de los Scouts para usar algunas de sus ideas y materiales para preparar las Especialidades en el año 1928. Al principio el fue acusado de traer influencias negativas a la iglesia. Sin embargo, Bond siguió dando su propia versión al material heredado de los Scouts. En 1931 se realizó la primera investidura de lo que hoy llamamos clase de Guía Mayor.

LOS CLUBES DE CALIFORNIA Y EL USO DEL NOMBRE CONQUISTADORES

Al final de los años 20, John McKim quien estaba encargado de la escuela pública, y había sido un Scout experimentado, tuvo percepciones e ideas muy parecidas a las de Spaliding y soñó con un Club para los niños de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Santa Ana, California. El comenzó un Club en Anaheim, en el condado de Orange donde vivía. Más tarde, las niñas se convirtieron en miembros del Club y la esposa de McKim las supervisaba.

En 1930, surgió otro Club para niños en la Iglesia de Santa Ana, bajo el liderazgo del Dr. Theron Johnston. Él se encontraba con los niños en el sótano de su casa en Santa Ana, y les enseñaba técnicas de radio y electrónica. Su hija Maurine ya lo había ayudado con la radio, y protestó cuando no se le había permitido entrar al Club. Como resultado su madre comenzó el Club para niñas que se reunían en el sótano.

Los Clubes de McKim y Johnston se encoraban una vez al mes en el hogar de los Johnston para tener reuniones en conjunto y acampar, hacían excursiones cada tres meses. Los miembros del Club también se unieron al coro juvenil del condado de Orange que era dirigido por la Sra. McKim y cantaban en las reuniones de evangelismo. Ellos también cumplían con los requisitos de Amigo, Compañero y Guía. Sus uniformes constaban tan solo de una camisa especial.

En la época en que McKim y Johnston iniciaron sus clubes, los adventistas del séptimo día vivían el inicio de sus actividades con campamentos de verano. Estaban entre estos pioneros muchos de los que se convertirían en el futuro los grandes líderes que comenzarían el movimiento de los Conquistadores, hombres como Arthur Spalding, Grover Fattic, W. Holbrook, Eldine W. Dumbar, C. Lester Bond y Guy Mann.

En Julian, cerca de San Diego, California, Guy Mann y Lawrence Skiner organizaron un campamento para la Asociación Sudeste de California. El orador invitado fue Arthur Spalding quien durante las noches contaba historias alrededor de una fogata. Una de las noches, Spalding inspiró a los jóvenes contando la historia de un pionero norteamericano, muy conocido en aquella región, llamado ‘John Freemont, un Conquistador’.

John Freemon vivió entre 1813 y 1890 y realizó grandes expediciones al oeste selvático, mandando relatos que motivaron la colonización del oeste. Sus aventuras le valieron el sobrenombre de ‘pathfinder’ que traducido es ‘conquistador’. Freemont llegó a ser considerado por algunos como el padre del rafting y del canotaje gracias a sus incursiones en los ríos del oeste americano para hacer los mapas del territorio, que hasta entonces era desconocido. De hecho, estas historias inspiraron a los participantes del campamento en Julian, que mas tarde fue comprado por la AG y fue conocido con el nombre de Campamento del conquistador visionario voluntario juvenil. Este nombre sería la inspiración para el nombre del club de McKim que sirvió como consejero en aquellas reuniones campestres.

Pero estos primeros Clubes de Conquistadores no recibieron el apoyo de sus propias iglesias. Los líderes de la Iglesia de Santa Ana acusaron a McKim y Johnston de traer el mundo a la iglesia y los amenazaron con disciplina eclesiástica, e incluso con borrarlos de la Iglesia si no abandonaban los clubes. C. Lester Bond, director asociado de jóvenes de la Asociación General y otros, también temían que el nombre Conquistador sustituyera el de MV. Temían que las actividades seculares tomaran el lugar de las espirituales; por eso, desaconsejaron el uso del nombre Conquistador, y la idea de un club que tuviera actividades seculares. A pesar de los esfuerzos de McKim y Johnston, ambos clubes dejaron de existir después de 1936, pero los clubes de Santa Ana permanecieron como precursores de los clubes de Conquistadores en California y en el mundo en general.

UN PASTOR SE LEVANTA EN FAVOR DE LOS CONQUISTADORES

Pr. Lawrence Skinner

Lawrence Skinner, pastor adventista, continuó más tarde con la idea de los Conquistadores cuando organizó el Club permanente en Glendale en 1937. Lawrence Paulson, un empleado del Hospital de Glendale, asumió la dirección del Club en 1939 y 1940, y bajo su guía el Club comenzó a crecer. Skinner adoptó una táctica para traer popularidad a los clubes que todavía cargaban con muchos prejuicios.

El Club incorporó la orden de marcha practicada por los socorristas y camilleros en sus programas y los traía para enseñarles a los Conquistadores. En la década del 40, los clubes crecieron en toda Norteamérica, algunos comenzaron en California y otros comenzaron en el noroeste del pacífico. Así, Skinner consiguió una imagen de servicio y una buena reputación para los clubes delante de toda la sociedad que la comunidad no podría negar.

En 1944 Skinner fue transferido para la Unión Pacífico Norte, como director de Jóvenes, teniendo en cuenta que la Asociación General todavía se oponía a la creación de los Conquistadores, y al uso de este nombre. Skinner decidió llamar a los clubes nuevos Trailblazer; uno de estos clubes tenía a niños y niñas de entre 10 a 15 años de edad. Su programa era similar al de los clubes de Conquistadores de hoy en día, incluyendo las Clases y Especialidades, investidura, campamento, cocina, excursiones, rastreo de huellas, estudio de la naturaleza, nudos, primeros auxilios, y otros. Los miembros usaban un uniforme verde oscuro, que vistieron en el día de los MV Trailblazer. La idea de los Trailblazer se esparció por California y llegó hasta Ben Mattison, director asociado de jóvenes, quien comenzó un Club en la Asociación del Norte de California.

En 1946, el Pr. Skinner un entusiasta defensor de estos grupos, se convirtió en el director asociado de jóvenes de la Asociación General. En aquel tiempo J.R. Nelson era el director de jóvenes de la Unión del Pacífico en la que existían los clubes, todavía sin contar con el apoyo oficial, mientras Paulson un líder laico, dirigía un exitoso Club en la Iglesia de Glendale. La providencia de Dios había encaminado los acontecimientos y todo estaba en su lugar para crear el programa más complejo y bien organizado de evangelismo para los jóvenes de la IASD.

SURGE EL PRIMER CLUB OFICIAL DE CONQUISTADORES

Pr. John Hancock

En 1946, después de que el Pr. John Hancock, director de jóvenes de la Asociación Sudoeste de California volvió del campamento de verano de ese año, la madre de uno de los participantes lo visitó y expresó el deseo de que el campamento tuviera un año de duración. Ella le explicó que su hijo había recibido una gran bendición durante el campamento de verano, y que había vuelto con el brillo del cielo en sus ojos. La conversación impresionó a Hancock, quien comenzó una organización que pudiera tener un efecto similar sobre los jóvenes durante todo el año. Hancock conocía la experiencia de McKim y de los Conquistadores en Santa Ana en los años 30, y también sabía de los Trailblazer y del Pr. Skinner, por eso decidió organizar un Club similar.

Francis Hunt, un estudiante de teología de Universidad de La Sierra, junto con su esposa servían como primeros directores del Club, y Ovra Ackerman fue una de las primeras consejeras. El grupo comenzó con 15 miembros que, con sus líderes, se reunían en la casa de los Hancock. Esta fue la primera vez que la Asociación y la iglesia local se unieron por un Club. 

También, en 1946, el Pr. Hancock, director de jóvenes de la Asociación Sudoeste, diseñó el emblema de Conquistadores, el famoso triángulo rojo. Los tres lados del emblema representan el desarrollo físico, mental y espiritual de los jóvenes. La espada representa el Espíritu Santo, y el escudo, la fe. Todos juntos indicaban que el Club era una organización espiritual, relacionada con la iglesia.

ORGANIZACIÓN Y RECONOCIMIENTO DE LA AG

Al año siguiente, 1947, el departamento de Jóvenes de la Asociación General pidió a la Unión del Pacífico que desarrollara un programa de Conquistadores unificado. Eran los pasos en el liderazgo de jóvenes de Skinner para implementar el programa de forma oficial para toda la IASD. Dirigidos por Nelson, una junta de directores de jóvenes de la Asociación local y algunos laicos, incluyendo el director del Club Paulson, comenzaron a trabajar en el programa que iba a ser presentado como propuesta a la AG.

Lawrence Paulson, un líder laico, se convirtió en uno de los líderes de Conquistadores más destacados de aquella época. Su Club, en Glendale, en un año llegó a los 150 miembros. Él adoptó el triángulo diseñado por el Pr. Hancock y desarrolló varias actividades similares. Se cree que él ayudó a fundar 11 clubes en el sur y sudoeste de California. Con los resultados en Riverside y Glendale, el nuevo director de jóvenes de la Asociación General, Pr. Skinner, entró en contacto con el director de jóvenes de la Unión Pacífico, el Pr. J.R. Nelson y le solicitó que reuniese a los directores de Conquistadores para desarrollar la idea.

Henry Bergh

Henry Bergh, director de jóvenes de la Asociación Central de California, diseñó la bandera de los Conquistadores en 1948. Los cuadrados azules significaban lealtad y coraje, y los cuadrados blancos representaban la pureza. La insignia de los Conquistadores, que se encuentra en el medio de la bandera, tenía una interpretación diferente a aquella dada por Hancock. La espada representaba la Palabra de Dios y el escudo la verdad.

Entre 1946 y 1950 surgieron varios clubes, y el Pr. L. Skinner en la Asociación General, en conjunto con los líderes y pastores de estos clubes, prepararon los manuales y perfeccionaron el programa. En 1949, los líderes de jóvenes se encontraron en un concilio de MV y sugirieron a Henry Bergh que escribiera un himno para los Conquistadores. Al principio Bergh creyó que no sería capaz de hacerlo, pero mientras se dirigía a un congreso sabático en mayo de aquel año, sus pensamientos con respecto a los ideales de los Conquistadores le dieron la idea de la letra. Paró el automóvil y buscó papeles dentro de su Biblia y escribió el himno. Un poco después, una nueva parada le dio la música para aquella letra, y fue así que en enero de 1950, en una convención para directivos de Conquistadores en Ascilimar, se cantó por primera vez en público el Himno de Conquistadores.

LA ASOCIACIÓN GENERAL RECONOCE EL CLUB EN 1950

A medida que estos nuevos clubes se desarrollaban, la junta de Nelson, iniciada en 1947, completó su trabajo y presentó el programa que había desarrollado para el departamento de Jóvenes de la Asociación General. El 24 de agosto de 1950, la junta de la Asociación General, reconoció oficialmente el programa del Club de Conquistadores. La misma aprobó un folleto que debía usarse como guía en la organización de los clubes. También recomendó que las reuniones se llevaran a cabo semanalmente, o una vez cada dos semanas, un día de la semana, y que las actividades incluyeran excursiones, campamentos, pasatiempos y recreación.

Finalmente, los líderes habían reconocido que los Conquistadores ayudarían a los niños a convertirse en buenos cristianos y que el Club animaría el uso de las clases de MV y el nombre MV. La visita de los líderes de los Scouts Nacionales a la Asociación General en 1949, también pudo haber influenciado a los líderes de la iglesia a desarrollar su propio Club. Ya que cuando los adventistas se rehusaron a aceptar la invitación de los líderes de los Scouts para unirse a su organización, los Scouts observaron que la denominación no tenía los recursos para llevar a cabo un programa exitoso. Los líderes de la iglesia pueden haber tomado este comentario como un desafío.

También, en 1950 la Asociación General cambió el nombre de la clase de Camarada a Guía, por causa de la asociación del término camarada con el comunismo. En 1956, el departamento de jóvenes incluyó la clase de Explorador entre las clases de Compañero y Guía, y la de Pionero que se puso entre Explorador y Guía en 1966.

LOS PRIMEROS CONGRESOS Y CURSOS

La Feria de los Conquistadores, una ocasión festiva anual para los clubes de Conquistadores comenzó en 1951. Era el ápice del programa del año y brindaba a los niños la oportunidad de participar en varias actividades y mostrar mejor su desempeño. Cada Unidad del Club observaba lo que los otros clubes habían hecho y se beneficiaban con el intercambio de ideas.

Los indígenas de Napa realizaron la primera feria que se conoce en el Sanatorio de la Escuela Secundaria en Santa Helena, California en 1951 , pero solamente los miembros de ese Club participaron. Oregon organizó su primera feria en la Escuela Eugene, presentando demostraciones de Orden Cerrado, cinco eventos al aire libre, incluyendo salto largo, armado de carpas, carrera de relevos y prueba de velocidad para atar nudos.

Reconociendo las necesidades de líderes calificados para implementar efectivamente el programa de Conquistadores, el departamento de Jóvenes de la Asociación General publicó, en 1951, el curso de Capacitación para directivos, editado por Lawernce Skinner, John Hancock y Lee Carter. El curso incluía instrucción sobre la psicología en la adolescencia, liderazgo de recreaciones, proyectos en la naturaleza, artesanías, campamentos, Orden Cerrado y juegos. Para ayudar a los directores y consejeros de clubes a entender el programa total de Conquistadores. Algunos años después, el departamento publicó un trabajo nuevo y actualizado llamado Manual de Directores de Conquistadores.

En el mismo año (1952), los clubes de Wisconsin participaron de un programa en la noche de Halloween, reuniendo y recolectando latas de alimentos que distribuían entre los pobres. La actividad se convirtió en un evento anual para los Conquistadores en toda Norteamérica. Más de 125 niños participaron del programa en la ciudad de Nueva York en 1953, saludando a las personas de las casas de la siguiente forma:

“Esta noche se hace ‘trick or treat’ (dulce o travesura), pero no estamos aquí por eso. Nos gustaría recibir algún alimento envasado para los pobres, y así darles la oportunidad de tener un Día de Acción de Gracias feliz”.

Mientras juntaban los alimentos, los Conquistadores ofrecían literatura adventista, incluyendo la revista Señales de los Tiempos, y un folleto que presentaba a los Conquistadores e invitaba al lector a inscribirse en un curso bíblico por correspondencia.

La naturaleza religiosa del Club también apareció en muchos programas como en Comparte tu fe. Al estudiar la Biblia y desarrollar una relación íntima con Jesucristo y la iglesia, el los compartían sus experiencias con otros y los animaban a aceptar a Jesús. Algunos de los Conquistadores dirigían reuniones de evangelismo, y compartían su testimonio con amigos y otros adultos.

SURGE EL DÍA DEL CONQUISTADOR

La iglesia comenzó a dar más énfasis a los Conquistadores a través de la celebración anual del Día de los Conquistadores que comenzó en 1957. En el sábado elegido por la Asociación General, que por lo general era el tercer o cuarto sábado de septiembre, los Conquistadores debían dirigir el Culto de adoración usando el programa preparado por el departamento de Jóvenes de la Asociación General. En ese día, los miembros del Club usaban sus uniformes, dejaban un lugar separado para ellos y relataban a la iglesia sus objetivos y logros.

Intentando hacer que la iglesia se concientizara de la responsabilidad que tenía para con el Club, los Conquistadores apelaban a los nuevos miembros y solicitaban la asistencia de los adultos a las reuniones del Club. La participación en el culto les daba a los Conquistadores la sensación de pertenencia a la iglesia.

LOS CONQUISTADORES LLEGAN A SUDAMÉRICA

El Club de Conquistadores fue oficializado, a nivel mundial, en el año 1950 por la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Mientras los clubes en los Estados Unidos recibían el nombre de Pathfinders, en otros lugares recibían nombres entendibles en el idioma local como Desbravadores en Brasil, y Conquistadores en los países de habla hispana, y muchos otros en diferentes lugares del mundo, pero siempre usando los mismos símbolos y programas.

En 1955 se inició el primer Club sudamericano en la ciudad de Lima, Perú, bajo el liderazgo del matrimonio de Nereida y Armando Ruiz. En el segundo año de actividades, el Club peruano llevó diez Conquistadores al bautismo a través de la clase bíblica. Eso marcaría el comienzo de una sociedad evangelizadora entre los Conquistadores y las clases bautismales, lo que convertiría a los clubes en una de las herramientas de evangelización más poderosas de la iglesia.

Al final de la década del 50, el pastor Jairo Tavares de Araújo, líder de la Jóvenes de División Sudamericana, con sede aún en Uruguay, preparó un pequeño manual sobre cómo organizar un Club de Conquistadores para incentivar la formación de nuevos clubes.

PERÚ

Corrían los primeros meses del año 1955, cuando el director de los MV (Misioneros Voluntarios) de la entonces Unión Inca ica, (hoy Unión Peruana del Sur), el Pr. Donald J. Von Pohle, llegó con las novedades de que en Estados Unidos se había organizado el Club Pathfinder; un Club con metas y objetivos que ayudaba mucho en el trabajo misionero en favor de los MV. Entonces, con entusiasmo se interesaron en la tarea de organizar, en la iglesia de Miraflores, un Club similar. Pero ¿cuál se ría el nombre?

En una reunión con los dirigentes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Miraflores y el Pr. Pohle, escogieron el nombre de Conquistadores para el Club, así, el 4 de abril de 1955 se organizó con las clases de MV, el Club de Conquistadores de la Iglesia de Miraflores en Lima, Perú, llegando a ser el primer Club de Conquistadores en Perú y en Sudamérica.

La primera directora del Club de Conquistadores fue la hermana Nereida de Ruiz, quién todavía nos acompaña gracias a Dios, dando su apoyo al Club con alegría y experiencia. Los consejeros fundadores fueron: Armando Ruiz, Segundo Guerra, Enrique Velasco, Lorenzo Ruiz, Josefa Rojas, Carmen Villalobos, F. de Ruf, J. de Phill. Como integrantes fundadores podemos mencionar entre otros a Edwin Montenegro, Edith Ruiz, Esther Gálvez, Nira Ruiz y Raúl Carrillo.

CHILE

El pastor Youngberg, quien residía en Estados Unidos, fue llamado, en la década del 50 como director de Jóvenes de la Asociación Sur de Chile. Cuando llegó al puerto de Valparaíso fue recibido por Jorge Moyano, entre otros jóvenes, y trasladado, posteriormente a la ciudad de Temuco, donde se encontraban las oficinas centrales de la Asociación.

Allí, impregnó la mente de jóvenes misioneros de la Iglesia Central de la ciudad, con la idea de iniciar el ministerio de Conquistadores en favor de jóvenes y niños, como un apéndice de la Sociedad de Jóvenes. El objetivo era poder mantenerlos en comunión con Cristo, activos en la iglesia y al mismo tiempo, predicar el evangelio de Jesús a otros de su generación.

Fue así como en 1956, según la información recopilada, nació el primer Club de Conquistadores en Chile con el nombre de Club de Conquistadores de la Iglesia Temuco Central. El primer director fue Carlos Pontigo con la inscripción de 20 niños y con el apoyo del matrimonio Villalobos como consejeros. Posteriormente, asume la dirección del Club el hermano Luis Fuentealba.

Hasta que en el año 1984 el Club fue dirigido por Alex González, quien fue el creador del nombre “Fuego del Llaima’; nombre que mantiene hasta el día de hoy. ·

ARGENTINA

En la primavera de 1959 comienza el primer Club de Conquistadores en la Unión Austral, Iglesia de Florida, Buenos Aires, Argentina. La primera directora fue Elvira Weiss de Schmidt. El 26 de octubre de 1960 comienzan las actividades el Club del Colegio Advent ista del Plata, en Libertador San Martín, Entre Ríos, y su director fue Lucas Schulz.

El 21 de julio de 1962 se considera la fecha de fundación del Club Cachorros (hoy Aventureros) y Centinelas (hoy Guías Mayores) en Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina, y se forma el Club C.C.C.

Del 12 al 15 de octubre de 1972 se realiza el primer Camporí de Conquistadores de Campo, de la Asociación Argentina Central, en el Club C.C.C de Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina; el director de Jóvenes de la Asociación Argentina Central era el Pr. Eloy Martínez.

Del 12 al 15 de octubre de 1978 se realiza el primer Camporí de la Unión Austral en Tandil, Buenos Aires, Argentina. En ese entonces, el director era el Pr. Víctor Peto.

BRASIL

Al final de la década del 50, el pastor Jairo Tavares de Araújo, líder de Jóvenes de la División Sudamericana, con sede aún en Uruguay, preparó un pequeño manual sobre cómo organizar un Club de Conquistadores y esto provocó el desarrollo paralelo de clubes de Conquistadores en lugares de Brasil como San Pablo, Santa Catarina, Río de Janeiro y Río Grande do Sul.

En San Pablo y Santa Catarina nacieron en 1959 los que serían los primeros clubes de Conquistadores de Brasil.

En Ribeiráo Preto se eligieron los miembros que formarían la dirección del Club y se celebró la primera reunión oficial un domingo por la mañana, en el patio de la Iglesia Central. En ese momento, se inscribieron 23 menores al Club que se llamó Pioneros y el primer director fue Luiz Roberto Freitas.

En 1958 el pastor Henry R. Feyrabend vino como misionero desde Canadá a Santa Catariana. Trabajó como director de Jóvenes usando el material en inglés que había traído de su país, y comenzó a visitar las iglesias de Santa Catarina hablando sobre la importancia del Club de Conquistadores. Desde 1959 hasta 1969 fundó siete clubes. El primero fue el Club Vigilantes de Lajeado Baixo, y su primer director fue Ha roldo Fuckner.

Algunos años más tarde, por primera vez en la historia, la Revista Adventista presentó un informe sobre un Camporí al que asistieron más de 300 Conquistadores, liderados por los pastores José Maria Barbosa y Jasen MacCraken.

En Ribeirao Preto, los miembros que componían la directiva del Club fueron elegidos, y se llevó a cabo la primera reunión oficial un domingo de mañana, en el patio de la Iglesia Central. Cuando tuvo sus primeros 23 inscritos se le dio el nombre de Pionero, cuyo director fue Luiz Roberto Freitas. En 1961, el pastor Wilson Sarli, director de MV de San Pablo llevó a Ribeirao Preto el pañuelo, las insignias, el Voto y la Ley de los Conquistadores y oficializó el Club.

URUGUAY

El primer Club de Conquistadores de Uruguay fue fundado en la Iglesia del Instituto Adventista del Uruguay, en la ciudad de Progreso, Departamento de Canelones, en 1961 por el Pr. John Youngberg, quien era el director de Jóvenes.

Los primeros dirigentes del Club fueron Alda de Geisse, maestra de la escuela del IAU, María Ester de Lutz, Bartolo Marcos y Eduardo Gordienko.

El primer Camporí fue alrededor del año 1964, en Montevideo, en el parque La Republicana, con otros clubes que también estaban comenzando con sus actividades, como Las Acacias y Central de Montevideo.

BOLIVIA

En julio de 1970, en la Iglesia Adventista de Villa Copacabana en la ciudad de La Paz, nació el primer Club de Conquistadores llamado Lucero que contaba con nueve Conquistadores.

El primer director de este Club fue el Prof. Mario Orellana. La apertura del Club fue autorizada por el departamento de Jóvenes Misioneros Voluntarios (JMV) de la Misión Boliviana Adventista, cuyo director era el Prof. Alfredo Quiroz.

La primera investidura se realizó ese mismo año (1970), y estuvo a cargo del Prof. Pocoaca y de la hermana Elizabeth de Pocoaca. Se invistieron ocho participantes del Club en las pre clases: Abejita Laboriosa, Rayito de Luz, Constructores y Manos Ayudadoras.

El primer campamento del Club Lucero se realizó entre Unduavi y Chulumani, Chirca, del 4 al 7 de agosto de 1971.

El primer Camporí de la Unión Boliviana se realizó en agosto de 1998 en Tuscapugio, Cocha bamba, con la participación de 550 conquistadores, liderados por el Pr. Amando Pardo.

ECUADOR

En el año 1973 el pastor Robert Holbrook llegó a Guayaquil como director de Jóvenes, y su objetivo fue desarrollar el Ministerio de Conquistadores en ese el país. Realizó seminarios de cómo fundar un Club, dio cursos de liderazgo, presentó las tarjetas de las clases, organizó caminatas y orientó a los Conquistadores en cómo hacer las Especialidades.

En 1974, Eben Ezer fue el primer Club de Conquistadores organizado en Guayaquil con la presencia del pastor Robert Holbrook.

En 1998 se realizó en el CADE, del 31 de septiembre al 2 de octubre, el 1° Camporí Nacional con el lema “Vendrá un nuevo tiempo”, que contó con la presencia del Pr. José María Barbosa, Director de la DSA.

LA EXPANSIÓN DE LOS CLUBES

Muchos héroes colaboraron en los comienzos de los Conquistadores y en su posterior desarrollo. Algunos de estos fueron héroes anónimos que lucharon, y realizaron una incalculable contribución, muchas veces sin reconocimiento; otros, son personalidades más conocidas debido al momento y a la expresión pública de su participación.

DE LOS CAMPAMENTOS DE VERANO A LOS CAMPORÍS

Se puede aprender mucho con la historia de los campamentos para Jóvenes y Conquistadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. La historia de la iglesia hasta parece mezclarse con la historia de los clubes. Al igual que las peregrinaciones del pueblo de Dios, estos campamentos están repletos de historias de oración, superación, liderazgo a prueba, persistencia y fe.

La historia del primer campamento de verano, nos si rve como inspiración para que no nos desanimemos frente a las dificultades para establecer el programa de Conquistadores.

En 1926, el secretario de MV en Michigan, el Pr. Grover Fattic, decidió que era el momento para que nuestra iglesia t uviera un programa de campamentos de verano para niños y niñas. Fattic elevó muchas veces el pedido de un campamento a la Asociación del Este de Michigan, que siempre respondía negativamente, pero después de tanta insistencia, la Asociación estuvo de acuerdo en permitir este programa de campamentos, siempre y cuando la responsabilidad financiera fuera solamente de Fattic. Sin apoyo, pero ya con el permiso de la Asociación, el Pr. Fattic consiguió una promesa de 200 dólares de dos miembros de iglesia, finalmente, invitó al Pr. Gordon Smith, secretario MV de. la Unión del Lago para que lo ayudara. Fattic encontró un lugar para el campamento en el lago Town Une, con una naturaleza bella, pero sin estructura de campamento. Solo había una pequeña y vieja cabaña que podía servir de cocina, pero no había lugares para dormir y Fattic no tenía carpas.

John Hancock, historiador y pionero de los Conquistadores, escribió que el pastor Fattic era un hombre bajito, pero era tan decidido que cuando tenía una idea, nadie podía detenerlo. Aun sabiendo que la Asociación le había dicho expresamente que no lo ayudarían, el Pr. Fattic buscó al presidente para pedirle prestadas las carpas del evangelismo público. La historia dice que pidió humildemente las carpas como alguien que ruega por su vida, y eso conmovió al presidente, el Pr. J.f. Piper, quien no solo le dio las carpas, sino también un camión para transportarlas.

Durante los preparativos, más personas se unieron al equipo de Fattic para ayudar a cuidar a los niños durante el verano; algunos agricultores donaron alimentos y ayudaron a armar las carpas. En aquel primer campamento solo hubo niños, debido a la escasa estructura que se podía ofrecer.

Durante el extenso viaje al campamento, los pastores Fattic y Smith recorrieron el camino donde el camión se atascó dos veces. Cada vez que esto pasaba, daba un enorme trabajo para descargar todo, aliviar el peso, sacar el camión y volverlo a cargar.

Al día siguiente, muchos padres vieron la situación precaria y se asustaron por la posibilidad de que sus hijos se enfermaran, se perdieran o pasaran hambre. Frente a esta desconfianza, muchos padres se llevaron a sus hijos y el Pr. Fattic se quedó solo con dieciocho niños en aquel mes de junio de 1926.

A pesar de todo, aquel fue un campamento maravilloso en el cual los niños exploraron la naturaleza y se divirtieron en el lago. Sin embargo, uno de los días, el Pr. Fattic tocó el silbato y faltaban tres muchachos. Después de buscarlos mucho, temían ya lo peor, pero el pastor los encontró después de algún tiempo debajo de una plantación de moras en un terreno vecino, ¡súper satisfechos!

El pastor Fattic y los niños también descubrieron el poder de la oración cuando clamaron a Dios para que eliminara un enjambre de mosquitos que amenazaba el lugar. Este primer campamento se hizo noticia y permitió que sigu ieran ot ros, incluso un campamento que se realizó cerca de allí, en Julián, y fue dirigido por Guy Mann, John McKim y el Pr. L. A. Skinner, donde surgió la historia y el nombre de los Conquistadores.

Cuando surgieron los Conquistadores, no pasó mucho tiempo para que los clubes tuvieran sus primeros encuentros. Primero, llegaron las ferias como la de Dinuba, California, el 23 de septiembre de 1951, hasta que se introdujo la historia de los camporís en ldyllwild, al sudeste de California, evento coordinado por el líder de Jóvenes de la Asociación local, Charles Martín y su asociado, Harry Garlick. Antes de esto, ya había campamentos con más de un Club, pero todavía no con el formato y nombre de Camporí.

Los primeros campamentos y luego los camporís locales dieron inicio a decenas de experiencias que fueron parte del crecimiento de los clubes hasta que la finalización de esta fase pionera ocurrió con la maduración del programa cuando se celebró el 1° Camporí de la División Sudamericana, organizado por el pastor Cláudio Belz en Foz do lgua¡;:u, en el Estado de Paraná, Brasil del 28 de diciembre de 1983 al 4 de enero de 1984.

CONCLUSIÓN

La historia de los Conquistadores en el mundo y en Sudamérica fue forjada por hombres y mujeres que amaban a los jóvenes y deseaban su salvación; hombres y mujeres que vieron en el Club un método prometedor de evangelismo juvenil y que veían la formación de toda una generación de líderes. Esta historia se construye con la mano de Dios guiando a sus siervos a través de los bosques del miedo y la incomprensión, donde estos primeros héroes literalmente conquistaban nuevos rumbos para la iglesia y pagaron con sacrificio personal, entregando sus años de ministerio, tiempo libre, dinero y, a veces, hasta la atención de su propia familia. Algunos de ellos son más conocidos, pero el legado que nos dejaron llegó también de centenas de desconocidos que dedicaron tardes de sábado, mañanas de domingos, vacaciones y feriados al programa más completo y amplio que ha producido la Iglesia Adventista del Séptimo Día.